En un mundo de dioses y hombres, Hesíodo nos presenta a la primera mujer en la Teogonía, aunque podríamos matizar que se trata de la primera mujer mortal, pues lo femenino existía en las diosas[1]. Conocemos así a Pandora, cuya aparición no se origina precisamente como algo positivo o favorable para el mundo existente, más bien todo lo contrario. Pandora, la primera mujer, es una desgracia para los hombres. Pero ¿a qué se debe su aparición, y por qué fue creada como una criatura que lleva la ruina a los hombres? Para responder a esta pregunta debemos embarcarnos en una tesitura mucho mayor como lo es el enfrentamiento entre dos personajes: Prometeo y nada menos que el rey de los dioses, Zeus. Hesíodo en la Teogonía pretende contarnos el destino fatal del titán y como es castigado por Zeus por intentar engañarlo, pero a esta finalidad se le suma explicar el origen del mal entre los hombres.

Prometeo nos es presentado como hijo del titán Jápeto y Clímene, es un personaje benefactor para la humanidad y fruto de su amor por los hombres engaña a Zeus. La otra versión es que el propio Prometeo crea a los hombres, y la encontramos en autores como Apolodoro, Pausanias u Ovidio. La historia que rodea el enfrentamiento entre estos 2 personajes se puede dividir en 3 grandes capítulos que a continuación expondremos.

  1. El procedimiento en los sacrificios.

“Cuando dioses y hombres mortales se separaron en Mecona, Prometeo presentó un enorme buey que había dividido con ánimo resuelto, pensando engañar la inteligencia de Zeus”.

La manera en la que actuó para dividir al animal fue la misma por la que conocemos los sacrificios griegos: matar, despellejar los huesos, y hacer el reparto. En este caso, Prometeo junta a un lado todos los huesos cubriéndolos con brillante grasa y al otro pone la carne y las vísceras, es decir lo comestible, ocultándolo en el vientre del buey. Cuando Zeus se dispone a escoger, pese a conocer en sus mentes la treta, coge con ambas manos la grasa blanca encontrándose con los huesos. Así lo expone Hesíodo:

“Zeus sabedor de inmortales designios, conoció y no ignoró el engaño, pero estaba proyectando en su corazón desgracias para los hombres mortales e iba a darles cumplimiento”.

Si bien es cierto que Prometeo engaña a Zeus, en realidad no está claro quién recibe la peor parte, es decir: la principal diferencia entre dioses y hombres es la inmortalidad, estos últimos necesitan comer para sobrevivir, sin embargo a los dioses les basta con néctar y ambrosía, son perecederos. Pensemos ahora en el reparto de Prometeo: los huesos representan la parte inmortal, lo divino; sin embargo la carne se estropea si no es consumida, es decir lo mortal[2]. Justamente éste es el procedimiento que se empleará en los sacrificios:

“desde entonces sobre la tierra las tribus de hombres queman para los Inmortales los blancos huesos cuando se hacen sacrificios en los altares”.

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Escena de sacrificio. Crátera del pintor de Pothos, Museo del Louvre.
  1. Los hombres reciben el fuego

Zeus gana la primera partida, pero por ser engañado tomará como represalias privar a los hombres del gozo del fuego. El resultado de esta acción fue funesto para los mortales cosa que Prometeo no iba a permitir. Subiendo al cielo por donde se paseaba como un viajero curioso[3], metiendo el fuego en una ferula comunis[4] regresa a la tierra y les entrega de nuevo tal don a los hombres. Sin embargo, a diferencia del fuego de Zeus, que es permanente y natural, los hombres ahora deben encender el fuego y avivarlo sino quieren que se apague. Otra vez vemos patente ese contraste entre lo mortal y lo inmortal, el gran distintivo entre los dioses y los hombres.

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Prometeo robando el fuego de Paul Rubens
  1. Pandora

Zeus irritado, se dispone a iniciar el segundo castigo y, como ya hemos comentado anteriormente, ordena a Hefesto que cree una mujer de arcilla. Esta será dotada de voz y esencia humana por Hermes, que además pone en su corazón la mentira y la falacia. La visten y adornan con toda clase de atavíos Atenea y Afrodita, las divinas Gracias, la Persuasión y las Horas. El nombre que recibe es Pandora,. Hay muchas teorías sobre la etimología de la palabra, pero en mi opinión la de P. Mazon: “el regalo de todos” es la que mejor refleja el sentido, haciendo referencia a los dones que las divinidades le entregan a la mujer. En la Teogonía la historia finaliza aquí, con la victoria de Zeus tras la creación de la mujer como un mal para los hombres y la condena impuesta a Prometeo. Apolodoro nos cuenta que el castigo consistió en encadenar al titán en el monte Cáucaso[5], y todos los días un águila le devoraba los lóbulos del hígado, el cual se rehacía durante la noche. Prometeo sufrió este castigo hasta que fue liberado por Heracles con el consentimiento de Zeus.

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Prometeo y Atlas sufrenn castigados. Museos Vaticanos.

Será Los Trabajos y los días donde el mito de Pandora se exponga de manera más detallada. Así pues, inmediatamente después de finalizar la creación de la mujer, Zeus la envía por medio de Hermes junto a Epimeteo, el hermano de Prometeo. De nuevo vemos aquí el juego con nombres parlantes, en este caso el primero de los hermanos “epi – meteo” es el que conoce después, el que no previene las cosas, sin embargo “pro – meteo” es el que conoce antes, el que previene. En este relato hacen honor a sus nombres, pues Prometeo intuyendo la intención de Zeus avisa a su hermano que no acepte ningún regalo del Crónida, pero este cayó en la cuenta demasiado tarde. Así pues, Pandora se convierte en la primera esposa humana, viviendo junto a Epimeteo.

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Epimeteo recibe a Pandora. Museo Ashmolean, Oxford. Imagen

Nos cuenta Hesíodo que “antes vivían las tribus de hombres libres de males y exentos de fatiga y enfermedades”. Pero esta situación cambió cuando Pandora abre una jarra liberando todos los males por la tierra y cuando vuelve a cerrar la tapa todavía permanece en el interior la Esperanza, la espera[6].

 “Repleta de males está la tierra y repleto el mar. Las enfermedades ya de día ya de noche van y vienen a su capricho entre los hombres acarreando penas a los mortales en silencio, puesto que el providente Zeus les negó el habla. Y así no es posible escapar de la voluntad de Zeus”.

Seguramente ahora nos preguntemos por qué Pandora decide abrir la jarra, y quién la puso ahí. Respecto a la primera pregunta, en mi opinión lo hace porque así lo quiere Zeus pues es su voluntad, sin embargo hay quien opina que decide abrir la jarra por curiosidad. En cuanto a la segunda, Hesíodo no dice en ningún momento de donde proviene la jarra, mas Homero en los versos 527-528 del canto XXIV de la Ilíada, escribe estas palabras:

“Dos toneles están fijos en el suelo del umbral de Zeus: uno contiene los males y el otro los bienes que nos obsequian[7].”

Parece bastante evidente que la jarra aquí mencionada es de la que se servirá Hesíodo para contar su mito. Como última curiosidad sobre la jarra, decir que ambos autores coinciden en nombrarla con el término πὶθοϲ, que era una vasija que se utilizaba para conservar cereales y aceite especialmente.

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Pithos del yacimiento de Cnoso.

Pero fue en 1508 cuando Erasmo de Rotterdam interpretó erróneamente “pithos” por “pyxis” que era una caja utilizada como joyero[8], y siendo esta la versión que se popularizó hoy en día todos conocemos la expresión “la caja de Pandora”.

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Pyxis de las heroínas. Museo Británico.

Así finaliza el mito de Prometeo, no obstante aún no hemos explicado por qué la mujer es un mal para la humanidad. Ésta es una cuestión muy interesante, pues Hesíodo expone dos razones principalmente. La primera es que la mujer posee un carácter de insatisfacción y son insaciables consumiendo la comida que llega al hogar, que nunca es suficiente. El segundo problema es que si el hombre huye del matrimonio y consigue tener una vida feliz, cuando muera no tendrá nadie a quien entregarle su hacienda y se dispersará entre los parientes. Ambos casos desencadenarán en una catástrofe. El propio Zeus además la describe como: “un mal con el que todos se alegren de corazón acariciando con cariño su propia desgracia” y es que la mujer ha sido creada bajo el modelo de las diosas, es un ser muy bello y seductor, es un mal que atrae y no aterra.

Conclusión

Es muy interesante analizar este mito que el propio Hesíodo decide comentar en dos obras con pretensiones muy distintas. Si hablamos de la Teogonía la trama principal que se expone es el origen del cosmos así como conocer el linaje de los dioses y el triunfo final de Zeus sobre los titanes consolidándose como dios supremo. En esta tesitura, el mito de Prometeo aparece como un conflicto más en el que Zeus vence a un rival titán el cual es castigado como a sus hermanos por el Crónida. Será en los Trabajos y los días donde adquiera un objetivo más sugestivo: los hombres deberán trabajar y sufrir llevando una vida dura y precaria si quieren asegurarse su existencia; todo esto a pesar de que existe un dios benévolo. Además le servirá para introducir después el mito de las edades, que explica la deformación desde una raza sin males ni trabajos a una última raza que es la nuestra, sufridora y con males.

Ya para finalizar quisiera hacer especial mención a Epimeteo y a Prometeo, en palabras de Jean Vernant “los mortales, somos siempre y simultáneamente prometeicos y epimeteicos, podemos prever, hacer planes, y, las más de las veces, el curso de las cosas es contrario a nuestras expectativas, nos sorprende y nos pilla indefensos”.



NOTAS:

[1] Vernant, Jean-Pierre. (2000). El universo, los dioses, los hombres. El relato de los mitos griegos.  Editorial Anagrama.

[2] Vernant, Jean-Pierre. (2000. El universo, los dioses, los hombres. El relato de los mitos griegos.  Editorial Anagrama.

[3] Vernant, Jean-Pierre. (2000). El universo, los dioses, los hombres. El relato de los mitos griegos.  Editorial Anagrama, Barcelona.

[4] Apolodoro. (1985) Biblioteca. Editorial Gredos, Madrid. Es una planta de la familia de las umbelíferas, con tallo hueco y seco que tiene una médula blanca en la que el fuego arde sin apagarse.

[5] El monte Cáucaso se sitúa en Escitia, región que también recibe el nombre de Mecona, es decir el lugar donde comienza todo, donde Prometeo intenta engañar a Zeus mediante un sacrificio.

[6] No vamos a interpretar en este artículo por qué la esperanza está metida en la caja si esta sólo contenía males. Hay múltiples teorías cada cual muy interesante que darían para un nuevo artículo.

[7] Homero. (1991). Ilíada. Editorial Gredos, Madrid.

[8] http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/tag/abrir-la-caja-de-pandora/


Bibliografía:

Crespo, E. (1996). Homero. Ilíada. Madrid: Gredos.

Grimal, P. (2009). Diccionario de Mitología griega y romana. Barcelona: Ediciones Pairos.

Rodríguez de Sepúlveda, M. (1985) Apolodoro. Biblioteca. Madrid: Gredos.

Vernant, Jean-Pierre. (2000). El universo, los dioses, los hombres. El relato de los mitos griegos.  Editorial Anagrama.

Todas las traducciones empleadas de la Teogonía y de Los trabajos y los días son de la obra:

Hesíodo. (1978). Obras y fragmentos. Editorial Gredos, Madrid.

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